“Unto This Last”: el libro de John Ruskin que desafió al capitalismo moderno

“Unto This Last”: el libro de John Ruskin que desafió al capitalismo moderno

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Unto This Last, publicado en 1860 por John Ruskin, es uno de esos libros que no buscan agradar. Nació en plena Inglaterra victoriana, cuando la industria y el crecimiento económico se consideraban sinónimos de progreso, y su mensaje fue tan incómodo que muchos prefirieron ignorarlo. Ruskin se atrevió a afirmar algo que hoy suena evidente, pero que entonces era casi una provocación moral: una economía puede ser eficiente y, al mismo tiempo, profundamente injusta.

El libro no es un tratado técnico ni pretende competir con los grandes economistas de su tiempo. Ruskin no discute cifras, modelos o teorías abstractas. Su enfoque es mucho más directo y, por eso mismo, más difícil de esquivar. La pregunta que atraviesa todo el texto es sencilla: para qué sirve la economía si no mejora la vida de las personas. Si un sistema genera riqueza pero produce pobreza, precariedad y deshumanización, esa riqueza es, para él, falsa.

En el centro de Unto This Last está la idea de que la riqueza real no se mide en dinero acumulado, sino en bienestar humano. Salud, educación, dignidad y sentido del trabajo son los verdaderos indicadores de prosperidad. Cuando el trabajo se reduce a una mercancía y las personas se convierten en costes, el sistema puede seguir funcionando, pero lo hace a costa de su legitimidad moral. Para Ruskin, no existe una economía neutral desde el punto de vista ético.

Estas ideas chocaron frontalmente con el pensamiento dominante de su época, basado en la competencia, el beneficio individual y la confianza casi religiosa en el mercado. El resultado fue el rechazo. La obra fue duramente criticada y dañó la reputación de Ruskin durante años. Sin embargo, su influencia no desapareció. De forma silenciosa, el libro inspiró corrientes como el socialismo ético, el cooperativismo y el movimiento Arts & Crafts, y dejó una huella profunda en figuras como Mahatma Gandhi, que reconoció en este texto un punto de inflexión en su pensamiento.

Leer Unto This Last hoy resulta sorprendente precisamente porque muchas de sus preguntas siguen abiertas. En un mundo marcado por la desigualdad, la precariedad laboral y la crisis ambiental, la reflexión de Ruskin suena menos a documento histórico y más a advertencia vigente. No se trata de rechazar la economía ni el progreso, sino de preguntarse a qué precio y con qué límites.

El libro es breve y exigente. No ofrece soluciones rápidas ni recetas cómodas. Lo que propone es algo más difícil y, quizá por eso, más necesario: recordar que toda organización económica es, en el fondo, una elección moral. Tal vez esa sea la razón por la que, más de un siglo y medio después, Unto This Last sigue incomodando.

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